Nos movemos en un universo totalmente conectado, donde recibimos información de forma masiva e instantánea acerca de cada cosa que nos rodea. La manera de comunicarnos ha cambiado radicalmente si echamos la vista atrás solo diez años. Ahora todos tenemos la posibilidad de ser fuente de información y podemos consultar datos de una infinidad de fuentes y en múltiples formatos que escogemos según nuestra necesidad. Así, decidimos recurrir a un periódico en papel para relajarnos un domingo, buscamos una etiqueta en Twitter para ver el avance en un sondeo electoral o mandamos un audio por WhatsApp a un amigo para que nos confirme los ingredientes de una receta.
Sin embargo, en medio de esta inmensidad informativa muchas veces es difícil poner orden.En el terreno de las artes escénicas existen críticos especializados consolidados por los medios tradicionales. Sus crónicas, basadas en un conocimiento amplio en los aspectos técnicos y artísticos delos espectáculos, suelen desgranar lo que ha pasado en la escena y aportar una gran información sobre los aspectos mismos del espectáculo y también sobre el contexto. Pero la realidad es que estas críticas, con un indudable valor, muchas veces no llegan al gran público. Los espectáculos tienen mucho trabajo detrás y los espectadores son muy variados: los hay muy entendidos pero también los que se sientan en la butaca por el mero deseo de pasar un buen rato. Estos espectadores muchas veces llegan a ciegas al teatro y aunque todos guardan una sensación y opinión sobre lo que han vivido, estas opiniones se pierden o quedan restringidas al círculo más íntimo.

ShowAdvisor quiere cambiar la manera en la que vivir los espectáculos: en primer lugar, teniendo ocasión de consultar las opiniones de otros usuarios tal y como las expresaría un amigo; en segundo lugar, permitiendo opinar y recomendar. Escuchamos continuamente que la cultura pasa por un momento tremendamente delicado y las encuestas de hábitos revelan que la asistencia a espectáculos es muy baja. Con ShowAdvisor queremos lanzar un mensaje positivo y mostrar que todas las salas y compañías pueden tener un escaparate en el que mostrarse y a la vez la oportunidad de escuchar opiniones sinceras y desinteresadas sobre su trabajo. Al mismo tiempo, quienes disfrutan yendo al teatro, viendo un espectáculo de danza, circo o un concierto, podrán compartir sus opiniones, que serán útiles para que futuros espectadores escojan qué ver. No sabemos adónde nos llevará este camino pero nuestra ilusión y esfuerzo se centrarán en despertar una nueva ilusión por los espectáculos en vivo gracias al movimiento de opiniones.

Paula Olivares